Vanessa Ferreño es psicóloga sanitaria y neuropsicóloga. El trabajo neuropsicológico puede incluir evaluación, orientación y rehabilitación cognitiva, siempre adaptado a la persona y a su contexto. El objetivo es entender qué funciones están afectadas, qué recursos se conservan y cómo mejorar la autonomía y el bienestar.
Áreas que pueden valorarse
- Atención, concentración y velocidad de procesamiento.
- Memoria y aprendizaje.
- Funciones ejecutivas: planificación, flexibilidad, control de impulsos y organización.
- Lenguaje, razonamiento y habilidades visuoespaciales.
- Cambios emocionales o conductuales asociados a dificultades cognitivas.
Evaluación neuropsicológica
La evaluación permite recoger información clínica, aplicar pruebas específicas y elaborar una interpretación de las fortalezas y dificultades cognitivas. Puede servir para orientar un plan de intervención, complementar información médica o comprender mejor el funcionamiento diario.
La evaluación no se plantea como una etiqueta cerrada, sino como una herramienta para tomar decisiones: qué apoyos hacen falta, qué estrategias pueden ayudar y qué objetivos son prioritarios.
Rehabilitación y acompañamiento
La rehabilitación neuropsicológica trabaja con ejercicios, estrategias compensatorias, organización del entorno y pautas para la vida diaria. Puede incluir entrenamiento de atención, memoria, planificación, hábitos y regulación emocional.
Cuándo consultar
Puede tener sentido pedir orientación si notas olvidos frecuentes, desorganización, dificultad para concentrarte, cambios tras un proceso médico, sospecha de deterioro cognitivo o dificultades que afectan al estudio, trabajo o autonomía. Si hay síntomas neurológicos agudos o cambios bruscos, es necesario acudir a atención médica.
Familia y vida diaria
Las dificultades cognitivas no afectan solo a los resultados de una prueba. También pueden influir en la convivencia, la autoestima, el trabajo, los estudios y la sensación de autonomía. Por eso la intervención suele incluir recomendaciones prácticas para el día a día, no solo ejercicios aislados.
Cuando la persona convive con familiares o cuidadores, puede ser útil ofrecer pautas para entender mejor los cambios, ajustar expectativas y reducir conflictos derivados de olvidos, lentitud o dificultades de organización.
Servicios relacionados
Si además de las dificultades cognitivas hay ansiedad, tristeza o adaptación emocional a un cambio, puede valorarse un proceso de terapia para adultos. Para menores o adolescentes, revisa también terapia infantojuvenil.
Consulta por neuropsicología
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